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“Dar a los hijos todo lo que quieren” ¿Es educar mejor?

Actualmente, vivimos en una era en la que la mayoría de familias con recursos económicos medios puede acceder a un gran número de privilegios y lujos, además de cubrir las necesidades básicas como la manutención y la elección de la que consideran la mejor educación para sus hijos.

La cantidad de “caprichos” y premios que hoy día se proporcionan a los niños sin que haya un motivo que lo preceda como podría ser el día de su cumpleaños, Navidad, un obsequio como consecuencia por un logro obtenido en un momento puntual, es cada vez más habitual en las familias. Ofrecer recompensas materiales sin motivo aparente, para concederles todo aquello que desean se ha convertido en una dinámica muy normalizada.

Algunas de las razones por las que se provee a los niños de gran cantidad de bienes materiales como juguetes, tecnologías de última generación etc., se debe a querer proporcionar una educación mejor a la que los papás tuvieron, a no querer negarles tener todo lo que desean, porque solo se es niño una vez en la vida. Es posible, que dichas conductas se realicen por pensar que pudiendo permitírselo no es agradable dar un No por respuesta, o bien, puede ser motivado como compensación a la carencia de tiempo dedicado a ellos debido a largas jornadas laborales, entre otras.

Y a pesar de que todo lo que papás y mamás hacen por sus hijos es con la mejor de las intenciones, en muchas ocasiones dicha dinámica sucede a pesar de ver en los pequeños un comportamiento inapropiado, desobediencia de las normas básicas de convivencia y/u otras causas no merecedoras de dichas recompensas.

Por tanto, es importante pararnos y reflexionar… ¿Estamos educando mejor por darles más?

De esta manera, enseñamos a los niños que no necesitan esforzarse para conseguir aquello que quieren, pues consiguen tener de todo sin necesidad de pedirlo y aunque no siempre será así, para muchos de los niños esto puede generar consecuencias negativas en un futuro no lejano, como la falta de tolerancia a la frustración. Cuando hablamos de frustración, nos referimos al sentimiento que surge cuando no se logra conseguir los deseos; es la capacidad de aceptar que las cosas no siempre son y no siempre salen como nos gustaría, a pesar de habernos esforzado por conseguirlas.

Los niños, en general creen que el mundo gira alrededor de ellos y aquello que quieren lo quieren obtener de manera inmediata y cuando no consiguen aquello que desean, ya sea algo que han pedido o algo que quieren evitar, pueden reaccionar con expresiones de ira y llanto en forma de rabieta. Por tanto, es fundamental, que desde pequeños se enseñe a los niños a manejar dichas situaciones con el fin de que aprendan a gestionarlas.

Algunas de las pautas básicas para enseñar a los niños a tolerar la frustración desde pequeños, son las siguientes:

  1. Establece límites claros y concretos, con firmeza y cariño. Aportan seguridad y enseñan a distinguir lo que está bien de lo que está mal.
  2. Normas de convivencia básicas para toda la familia, acordes a la edad. Educan en responsabilidad y les dan mayor autonomía.
  3. Decir que No, sin sentirse culpable y ofreciendo una razón a esa decisión. Aprenden a valorar las cosas y a manejar el sentimiento de frustración.
  4. Aprende a manejar las situaciones de rabieta y a no ceder ante ellas.
  5. Escúchalos, empatiza con ellos y entiéndelos, les proveerás de los recursos que necesitan.
  6. Ayuda a tu niño a entender sus emociones (enfado, tristeza) ante situaciones de frustración y reconduce las situaciones.
  7. Premia los esfuerzos y logros realizando más actividades juntos, pasar tiempo en familia es lo que más desean.

Y si consideras que necesitas una ayuda externa para manejar dichas situaciones, ¡no dudes en pedirla!

Psicóloga Nerea Amorós

Psicóloga
Infantil y adolescentes

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