Las relaciones familiares juegan un papel fundamental en el desarrollo psicológico y emocional de una persona. Cuando estas relaciones son armoniosas, pueden ser una fuente de apoyo y bienestar, sin embargo, cuando las dinámicas familiares se caracterizan por conflictos, abusos, falta de comunicación o dinámicas disfuncionales, pueden afectar de forma negativa a la salud mental de sus integrantes, contribuyendo a la aparición de enfermedades como la ansiedad, la depresión el estrés postraumático, la baja autoestima o incluso los trastornos de personalidad.